Patrimonio.  Poblando el bigote.

oxford

En el exquisito juego de palabras del poeta que compuso para la Banda R-15 una de sus inmortales canciones, podríamos asimilar el concepto del patrimonio con un bigote “frondoso” al más puro estilo de Tom Selleck en los ochentas:

“Unos lo tienen largo, otros lo tienen corto”

“Unos lo tienen gordo, otros lo tienen flaco”

“Unos lo tienen lindo, otros lo tienen feo”

Pero lo que es seguro es que a todos les podría beneficiar mucho si su patrimonio lo pudieran tener largo, gordo y lindo.

El patrimonio de acuerdo a la doctrina del derecho civil, es el conjunto de derechos y obligaciones que tiene una persona.

En el plano económico, los derechos serán todos aquellos conceptos que sumen al patrimonio, y las obligaciones serán todas aquellas que resten al patrimonio. 

De tal suerte que mientras más derechos y menos obligaciones tenga una persona, el patrimonio será más largo, gordo y lindo. En el caso contrario, mientras mas obligaciones y menos derechos se tengan el patrimonio será más corto, flaco y feo.

El sistema económico en el que vivimos nos da la posibilidad de incrementar nuestro patrimonio, por lo que si una persona obtiene recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas y después de eso, cuenta con recursos excedentes, tendrá la posibilidad de constituir un patrimonio que se acerque más a los números negros que a los números rojos, siempre que parte de esos recursos excedentes sean invertidos o ahorrados y no solamente gastados.

¿Pero como para qué querría una persona incrementar su patrimonio si al hacerlo pudiera pensar que ello le significaría sacrificar su estilo de vida actual? Simplemente para contar con la posibilidad de mantener dicho estilo de vida en un futuro cuando los ingresos se detengan, se reduzcan o de plano desaparezcan para ya no volver. No es ciencia espacial.

Lo que pasa es que muchas veces preferimos el hoy por el mañana. Muchas personas prefieren destinar sus recursos excedentes para incrementar su calidad de vida HOY. 

Mejor casa, mejor coche, mejores marcas de ropa, mejores habitaciones de hotel en vacaciones, mejores “experiencias”, mejor todo lo que el ingreso previo no permitía, pero que cuando el ingreso aumenta se pueden permitir.

¿Pero y el patrimonio? Bien gracias porque #yolo. Yolo… “you only live once”… Solo se vive una vez cantara Mónica Naranjo.

Si hoy la música se detuviera y el silencio inundara la pista, si Caronte el velero de Hades nos hubiere de llevar al otro lado del río Aqueronte, ¿qué balance final tendría nuestro patrimonio si todo lo que ganamos lo hemos gastado? ¿Más derechos que obligaciones o al revés? ¿Más soluciones o más problemas para quienes dependen de nosotros? 

El famoso dicho de “no tiene dónde caer muerto”, ¿hoy se aplicaría a tu realidad? ¿Tendrían que andar haciendo colectas los familiares para darte sepelio? 

Son cuestiones que normalmente no circundan nuestros pensamientos porque se perciben remotas, pero invariablemente se suscitaran, y en esa introspección que alguien atienda, puede elaborar un plan.

Volviendo al #yolo se puede pensar que “lo bailado nadie me lo quita”. 

Pero en un baile, el músico que compuso la canción estará más realizado que las personas que la bailan porque construyó con su talento la pieza que mueve los pies y caderas de muchos, esté o no esté interpretándola para el público. Y eso querido lector, es el patrimonio que deja huella y que da testimonio de un aporte al futuro, para beneficio propio y para la descendencia próxima (parientes) o remota (bailadores). 

“Unos lo tienen lindo, otros lo tiene feo. Unos lo tienen más lindo y otros lo tienen más feo” Ta-ra-ran!

La realidad es que se pueden tener ambas cosas si es que implementamos una estrategia.

¿Alguna vez te has puesto a pensar que tú tienes la posibilidad de incrementar tu patrimonio si obtienes ingresos que excedan tus necesidades básicas? 

De eso se trata éste artículo.

Vamos desmenuzando esta linea de pensamiento y reflexionemos un poco sobre los bienes que usualmente consideramos son los que constituyen nuestro patrimonio, así como otros que podrían potenciar su crecimiento.

Uno. La Casa habitación.

Desde hace bastantes décadas el consciente colectivo nos ha sembrado la idea de que la casa habitación constituye el pilar de lo que pensamos pudiera ser nuestro “patrimonio”. “Estoy pagando mi casa para formar un patrimonio”. 

Por supuesto que la tierra y los ladrillos de la casa que habitamos es una gran inversión ya que es un bien que se aprecia conforme pasa el tiempo. Es una mercancía que se puede revender a un precio mayor que al que se adquirió y entonces obtener una ganancia. 

Un pequeño tip. Si la casa se adquirió a crédito, ya se terminó de pagar, y se está vendiendo, para saber si se está obteniendo una ganancia no solo pensemos en el precio en que se nos vendió, sino en la totalidad que pagamos por ella, esto es, precio e intereses hipotecarios; entonces comparemos este importe por el precio que estamos pidiendo por ella para determinar si hay ganancia.

La casa habitación puede considerarse como un activo en nuestro patrimonio, pero no es el único bien al cual podemos destinar recursos para incrementar éste.

Dos. La actividad económica que desarrollamos y el resultado de ella.

Dicen los que saben que no importa el monto de tus ingresos sino la cantidad que no gastes de ellos, ya que la parte que conserves te generará estabilidad financiera y en un plazo determinado, riqueza. Por riqueza entendemos una abundancia de recursos.

Una persona puede considerarse rica porque tiene ingresos millonarios, pero si a su vez se gasta todos sus ingresos en bienes que no conserven valor de intercambio al futuro, cuando el flujo de ingresos disminuya o se detenga, se vería en serios aprietos.

La parte de los ingresos que se destine a conservarse puede acumular grandes cantidades en un periodo determinado. Si estas cantidades ademas de ahorrarse se destinan a actividades productivas que generen rendimientos, pueden potenciar sustancialmente el patrimonio de una persona.

Y aquí me permito hacer una pausa para los lectores emprendedores y empresarios. No confundamos el capital de trabajo con los ingresos personales que tomamos del emprendimiento para satisfacer las necesidades del hogar. El negocio requiere constantemente de capital para subsistir y generar. Si el emprendedor o empresario requiere inyectar al negocio de sus recursos propios (o de préstamos que después serán cubiertos con el sueldo que se ponga como director de la empresa) para el sostenimiento del negocio puede que se esté suscitando una de dos cosas: uno, que el negocio esté en una etapa inicial y requiera de todo el apoyo posible o, dos, que no sea negocio. 

Si el negocio da para cubrir las inyecciones de capital producto de capitales de terceros, entonces sí será negocio, y el empresario podrá mantener intactos sus ingresos personales producto de aquél; ingresos personales de los cuales podrá decidir guardar una parte de ellos para incrementar su patrimonio personal.

Este artículo es de finanzas personales, no de finanzas empresariales. La empresa propia será el mejor lugar para re-invertir los excedentes de capital ya que el beneficio que generen será directamente proporcional al incremento de ingresos personales, no hay duda de ello; pero una cosa es el negocio, y otra muy diferente las finanzas personales.

Tres. Los bienes que se adquieren.

Nomás hay de dos sopas. Los que se incrementan en su valor conforme pasa el tiempo, y los que se deprecian en su valor conforme pasa el tiempo. Una tercera sopa serían los bienes adquiridos que desaparecen, pero a esos se les llaman bienes de consumo.

Empecemos con los que se deprecian conforme pasa el tiempo. 

El coche es un claro ejemplo de un bien que se deprecia conforme pasa el tiempo. Cada día que pasa éste bien se deprecia en su valor. 

Te invito a que busques en internet los temas de “obsolescencia programada” u “obsolescencia percibida” y tomes nota de los mismos para formar una opinión sobre las posibles futuras decisiones de compra.

Hay ciertos bienes que se terminan vendiendo a una fracción de su costo después de haber brindado un servicio, o se terminan regalando o donando. Un día sirven y al día siguiente ya no y hay que destinar otra vez recursos para reponerlos y volver a comenzar su ciclo de vida útil, programado o percibido, disminuyendo así la posibilidad de incrementar nuestro patrimonio. Menos el Tupperware porque ah como duran y como dan batalla para encontrarles lugar en la alacena.

Los bienes que desaparecen serán aquellos que se consumen una vez utilizados. Curiosamente una gran cantidad de nuestros recursos se destinan a éste cajón. Los bienes de consumo, como su nombre lo indican, se consumen y después adiós. Alimentos, productos de higiene y limpieza, y básicamente todo lo que consumimos en supermercados o tiendas de conveniencia, necesarios para el día a día. 

Pero existen otra clases de bienes o derechos, que una vez adquiridos, conforme pase el tiempo pueden:

  1. Incrementar en su valor con la posibilidad de ser revendidos a un precio mayor que al que se adquirieron.
  2. Darse en arrendamiento y percibir una renta por ellos.
  3. Generar rendimientos sobre el capital. Los activos financieros son un ejemplo.

¿Con qué cuento hoy?

Hasta hoy has trabajado mucho, hecho muchas cosas, visto otras tantas, ¿pero con cuánto cuentas? 

¿A cuánto asciende tu patrimonio hoy después de todo lo ganado que te permita más allá de mostrar lo bailado, seguir bailando? ¿Cómo anda de poblado ese bigote?

Roma no se construyo en un día y un patrimonio cuantioso tampoco se construirá en uno solo seguramente, pero todos los días tenemos la opción de decidir si sumamos al patrimonio o le restamos, para que la música nunca deje de estar sonando… para que el bigote, no deje de estarse poblando.

Si te gustaría conocer de una opción con la cual seguir poblando el bigote antes de cortarle todos los vellos que le nacen para consumirlos, para componer una canción que haga que el baile siga en su apogeo cuando ya no puedas interpretarla, me encantaría conocerte y tener el honor de ser tu asesor financiero. 

“Tu futuro está en tus manos”

Lauro Sández
Asesor Patrimonial

Autor: Lauro Sández

Asesor en finanzas personales y productos de inversión, para la acumulación y consolidación del patrimonio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s